
Aquella noche del 22 de mayo de 1969, al concluir su primera clase en la escuela Asociación Mexicana de Karate Do, el profesor Dai Won Moon debió pensar: “Hay que trabajar a largo plazo…”
Había observado con gran detenimiento la faz de aquellos impacientes, nerviosos y expectantes alumnos. Unos cuantos karatecas, que en el estilo Shotokan, aspiraban al perfeccionamiento del arte japonés… Un puñado de incipientes practicantes que, de pronto, se encontraban ante un novedoso arte marcial de origen coreano: el mal llamado en esos días karate coreano. A partir de ese momento, una nueva palabra ingresaba en su vocabulario: taekwondo
Aquel dojo -escuela- se convertiría, de pronto, en doyang. Y ya no se hablaría, por el momento de Karate, las instrucciones no serían, como era usual, en japonés. Ahora nuevas palabras, en coreano, pasaban a ser el vocabulario de enseñanza.
Este sería el primer doyang en nuestra gran ciudad -establecido como centro de enseñanza-, del cual emergerían hasta alcanzar el grado superior de cintas negras, practicantes como Sergio Fonseca, José Luis Olivares, Ramiro Guzmán, Isaías Dueñas, Eduardo Martínez, Travis Lee Everet, Ernesto Morán, Manuel Echeverría y muchos más, quienes en los años siguientes se convertirían en sólidos pilares de lo que sería la organización Moo Duk Kwan (Instituto de Virtud Marcial) de México. El intenso trabajo inicial del profesor Moon daría sus primeros frutos en 1971, cuando entregó las primeras cintas negras a los mexicanos: Sergio Fonseca y José Luis Olivares. Posteriormente la extensa lista seguiría con Travis Lee, Isaías Dueñas, Ramiro Guzmán… que empezaron a mostrarse competitivamente en los primeros torneos nacionales y que, durante varios años, dominaron a plenitud, llevando a la naciente organización Moo Duk Kwan a los primeros sitios.
Incluso, habría que recordar aquellas participaciones de los nuevos taekwondoines, más que complicadas en los torneos nacionales o en los de invitación, ya que no había distinción entre disciplinas marciales, y lo mismo era ver en el área de combate a un karateca en contra de un taekwondoin, o bien uno de Kung Fu en contra de un karateca o un taekwondoin. En suma: era más una ensalada de estilos, que una sesión de combates entre iguales. Aún así, el equipo del profesor Moon dominó el escenario nacional de 1969 a 1975, hasta que hubo la división de disciplinas y que cada una tuvo su reglamento de competencia.
Pero esto, que sólo los más avezados en la materia -que eran en realidad muy pocos-, lo distinguían, fue válido e importante, ya que podría decirse que el taekwondo llegó a México en el momento justo; ni antes ni después, porque en aquellos años la enseñanza del taekwondo empezó a incrementarse aquí, en tanto, en Corea del Sur, se culminaba con el proceso de formalización e instalación del Taekwondo a nivel mundial, con la aceptación del gobierno sudcoreano a adoptar a este arte como deporte nacional, otorgándole todo el apoyo, así como con la creación de la Federación Mundial de Taekwondo (W.T.F., por sus siglas en inglés), y la organización del primer campeonato del mundo en 1973.
Corea del Sur abría los abrazos al mundo, en el que día a día proliferaba el Taekwondo, pero con una proyección internacional superior al Judo y Karate, que habían mostrado la mejor forma de propalar sus disciplinas, al enviar al exterior cientos de senseis que se diseminaron por todo el mundo para mostrar su arte y hacerlo universal.
Los coreanos recogieron la receta e, incluso, la mejoraron.
Primeramente al hacer competitivo al Taekwondo, aun cuando los incipientes e incluso neófitos practicantes en todo el mundo debieron pagar con creces enfrentar a los mejores taekwondoines sudcoreanos en los primeros certámenes mundiales, hasta que Hwang Ming Der, de China Taipei, rompió el dominio en el Mundial de Chicago en 1977, y el mexicano Óscar Mendiola en Stuttgart, en 1979.
Como se probó en el primer Campeonato Mundial, en 1973 en Seúl, cuando Corea del Sur se llevó todos los honores, dejando a Estados Unidos y México los lugares secundarios por equipos.
Los integrantes del equipo mexicano fueron José Luis Olivares, Ramiro Guzmán, Isaías Dueñas, Antonio Puig, José Luis Torres Galindo, Ernesto Morán, José Torres Navarrete y Manuel Echeverría.
Pero dos años después, en 1975, empezaron a verse los primeros grandes frutos del trabajo del profesor Moon con su grupo de alumnos mexicanos, una vez que quedaron definidas las reglas de competencia: serían ocho las divisiones individuales, con pesos establecidos.
Del espléndido y casi sagrado Kukkiwon, así como del gimnasio de Changchung, la delegación mexicana retornó con más medallas: dos preseas de plata (Jaime de Pablos y Ramiro Guzmán) y una de bronce (Moritz Von Nacher), ocupando el tercer lugar mundial por equipos. Los demás integrantes del equipo mexicano fueron Héctor Olivares, Eduardo Tovar, Manuel Jurado, Miguel Ángel Esquivel y Luis Alberto Cano.
La internacionalización de esta disciplina vino a robustecer a la Federación Mundial y por vez primera, dicho certamen dejó Corea del Sur. La W.T.F. concedió a Chicago, E.U.A., la sede del 3er. Campeonato Mundial de Taekwondo.
Y en dicho certamen, en septiembre de 1977 y con la participación de atletas de 42 naciones, en ocho divisiones programadas, nuevamente el equipo nacional bajo la conducción del profesor Dai Won Moon, volvió a destacar al obtener cinco preseas de ocho posibles: Jaime de Pablos volvió a quedarse a un paso de la gloria en la división fin, quedandose con la plata; y se añadieron cuatro medallas de bronce: Moritz Von Nacher, en fly; Reinaldo Salazar, en bantham; Manuel Jurado, en welter; y Carlos Obregón, en middle. Con buenas actuaciones pero sin metal regresaron Jesús Bandera, Eduardo Tovar y Luis Alberto Cano.
La organización que el profesor Moon había construido a lo largo de diez años, Moo Duk Kwan, estaba de plácemes, y más aún cuando se regresó de Stuttgart, Alemania Federal, con un primer título mundial: éste a través de Óscar Mendiola.
Pero cabe hacer un paréntesis y recordar que si bien los taekwondoines mexicanos requerían tener mejor preparación y fogueo, aún cuando las tres ediciones mundiales anteriores habían pisado el podium, la Asociación Moo Duk Kwan pugnó, junto con Estados Unidos y Canadá, entre otras naciones, para crear el primer campeonato panamericano, que tuvo lugar en 1978 en el gimnasio Juan de la Barrera de la ciudad de México, con notable éxito para nuestro país.
En ese torneo, México ganó el título continental con cinco medallas de oro, dos de plata y una de bronce: triunfaron Pablo Arizmendi, Reinaldo Salazar, Manuel Jurado, Cuauhtémoc Garduño y Moritz Von Nacher, quienes exhibieron depurada técnica, recibiendo elogios del sudcoreano y presidente de la W.T.F., Un Yong Kim.
Además se acudió a Estados Unidos para sostener algunos dual meet. Lo mismo sucedió en República Dominicana y se participó en los Juegos Pre-Mundiales, que tuvieron lugar en Seúl, Corea.
Es decir, a Stuttgart asistió un poderoso equipo, bien fogueado en el momento cumbre de su preparación tanto física como técnica, y los resultados no tardaron.
Óscar Mendiola se convirtió en el primer Campeón Mundial mexicano, al obtener la medalla áurea en peso ligero al derrotar al inglés Lindsay R. Lawrence. Además, Jaime de Pablos obtuvo su tercera medalla de plata consecutiva, en la división fin; otro medallista de plata fue Pablo Arizmendi, que cedió ante el sudcoreano Chonbg-Ki Yang en bantham; Reinaldo Salazar también cayó ante un competidor sudcoreano, Dai-Taik Yim, en feather; mientras que Manuel Jurado -quien sustituyó de última hora al lesionado Guillermo Aragonés- logró la medalla de plata en la división welter. Las medallas de bronce fueron conseguidas por Ramiro Guzmán y Carlos Obregón.
Con estos resultados, México se ubicó en segundo lugar por países, con una presea de oro, cuatro de plata y dos de bronce; un caudal de siete metales de los ocho posibles, ganando además el reconocimiento de la comunidad deportiva internacional por su depurada técnica y el extraordinario coraje de sus competidores. El mundial de Stuttgart sería un éxito en lo deportivo; sin embargo, un ya cercano divisionismo nacional generaría, en los años siguientes, un leve retroceso en el aspecto netamente deportivo, aunque el surgimiento de nuevas instituciones a la larga, sería favorable al desarrollo del taekwondo mexicano.
Del gran tronco estructural en el taekwondo de México (Dai Won Moon), enormes brazos emergerían, bajo diferentes organizaciones, varias de las cuales son hoy encabezadas por sus exalumnos.
Al paso de los años, numerosos deportistas se han distinguido en los más exigentes foros: Campeonatos Mundiales, Juegos Olímpicos, Panamericanos, Centroamericanos, Universiadas, Copas del Mundo, etc. Las medallas conseguidas por taekwondoines mexicanos ya se han hecho costumbre en el ámbito deportivo internacional; pero si algo habrá que reconocer es que desde 1969, aquellas enseñanzas que sembró el profesor Moon y que cada cual recogió en su oportunidad, permiten hoy al taekwondo de México verse en una situación de privilegio en el rango deportivo y administrativo a nivel mundial.
!Hasta la próxima!
ULTIMAMENTE SE HA HABLADO MUCHO DEL MASTER MOON, PERO RECORDEMOS QUE EL QUE NO SE ATREVE A RECONOCER SUS ERRORES, ESTA CONDENADO A REPETIRLOS, TODA LA MISTICA QUE ENVOLVIÓ A MDK AHORA SE CONVIRTIO EN UN REFLUJO DE PODER, EMPECEMOS A TRABAJAR POR EL TAEKWONDO DEL MAÑANA!
SALUDOS MAESTRO.
Con respecto a tu comentario Lic. Eric, la filosofía del taekwondo no solo se refiere a poder, no sé si tengas el honor de conocer en persona al prof. Moon, o si acaso hayas sido alumno de él en alguna ocasión, pero dejame decirte que es una persona muy recta y quienes lo conocemos sabemos de ello, sin mencionar que por el taekwondo a nivel mundial ha dado mucho de que hablar en pro de este arte… lamentablemente los mexicanos suelen tener pensamientos que hablan solo de poder! lástima, por ello es que en vez de trabajar todos por la unión de este deporte sea cual sea la institución a la que perteneces, no, cada quien pretende hablar de sus intereses propios. Y concluyo mencionando que no es gratis que MDK sea la escuela más grande de taekwondo en México, sangre pura y con la marcialidad ante todo, claro, es un negocio, es un digno trabajo pero que ofrece muchas pero muchas recompensas a quien ha trabajado desde sus inicios en MDK! Saludos, y te invito en verdad a que conozcas con la mente abierta las demás instituciones de taekwondo… yo lo hago y por eso leo y visito páginas de otros profesores que merecen mi respeto como es el caso del Prof. Jorge León, no tengo el gusto, pero varias veces he recibido sus invitaciones por mail y me parece interesante aprender de los demás! SALUDOS!